Diálogo
Nancy: -Hola, Juan. ¿Qué tal?
Juan: Muy bien, ¿y tú?
Nancy: Bien también. Ya hace tiempo que no nos vemos.
Juan: Pues sí, la verdad. ¿Qué tal si quedamos un día de estos?
Nancy: Vale. Podemos ir al cine, ¿no? Ponen una película muy buena en el Rex.
Juan: De acuerdo. ¿Cómo quedamos?
Nancy: Nos vemos este viernes?
Juan: No, lo siento. El viernes no puedo. Es que tengo que llevar a los niños a una fiesta
De cumpleaños de un amiguito. ¿Qué tal el sábado?
Nancy: El sábado no me viene bien a mí. ¿Y el domingo?
Juan: El domingo por la tarde o por la noche?
Nancy: Por la tarde, ¿no? Es que yo tengo que levantarme temprano el lunes.
Juan: Bueno. ¿A qué hora quedamos?
Nancy: Qué tal a las 3:30, después de comer?
Juan: Mejor un poco más tarde, a las 4:30. Los domingos siempre me echo la siesta.
Nancy: Vale. ¿Y dónde quedamos? ¿Te recojo en casa?
Juan: Está bien. Entonces te pasas por mi casa el domingo a las 4:30, ¿no?
Nancy: Sí. Bueno, hasta el domingo, que me tengo que ir
Adiós, hasta luego.
Narración
DON Julián
En un pueblo lejano vivía un señor que tenía una tienda. Se llamaba don Julián y tenía muy mal genio.
Cuando un niño iba a comprar caramelos o galletas, se los aventaba, le gritaba y le daba lo que él quería y el niño no podía reclamar nada.
Por eso, a los niños no les gustaba que sus mamás los mandaran a comprar a la tienda de don Julián; siempre les daba menos de lo que pedían y luego sus mamás los regañaban.
Un día varios niños del pueblo fueron a jugar al río y vieron que un viejito se estaba ahogando; lo salvaron entre todos y el viejito les dio las gracias y les dijo que por ser tan buenos niños les iba a conceder un deseo, el que ellos le pidieran.
Los niños le contaron lo que sucedía con don Julián y le pidieron al viejito que le quitara el mal genio. Éste les dijo que ya no se preocuparan, que desde ese momento don Julián siempre iba a estar de buen humor.
Y así fue; desde ese día, cuando los niños iban a comprar a la tienda de don Lalo él siempre los trataba muy bien y hasta les regalaba dulces o les daba más de lo que ellos le pedían.
Cuando los niños buscaron al viejito para darle las gracias ya no lo encontraron; pero siempre lo recordaron por haberles concedido su deseo.
Descripción
Es un animal de gran fuerza e inteligencia.
Es de orejas largas, crin erecta y diversas tonalidades y espesura de pelo.
Tiene un único dedo, con una ancha pezuña en cada extremidad. Son dóciles, con una capacidad de aguante incuestionable, rudo y delicado, tosco y tierno, inteligente y agradecido
Tiene un único dedo, con una ancha pezuña en cada extremidad. Son dóciles, con una capacidad de aguante incuestionable, rudo y delicado, tosco y tierno, inteligente y agradecido
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